sábado, 22 de abril de 2017

DUELE EL ALMA, DUELE EL CUERPO

Un nudo en la garganta, Ardor en los ojos, Opresión en el pecho, Dolor en la espalda... 
Todos y cada uno son solo síntomas del dolor en el alma.
¿Como expresamos el dolor sino a través de nuestro envase?
¿Cómo mostramos el sufrimiento cuando el alma es solo éter que se esparce?

Estoy sufriendo. Tengo el alma en mil pedazos. Y los estoy juntando.
Estoy sufriendo. Y cada pensamiento es como patear el barro.
Es como tratar de frenar a un caballo desbocado.

El dolor del alma, al igual que ella, no se ve. Pero se siente.
Y cuando no podemos limpiar las heridas, se vuelve mas persistente.

El dolor que no se ve, se apoderó de mi ser
y me arrastra, me golpea como la playa a la ola
quiero derramar mis lágrimas hasta mas no poder
quiero desterrar esta agonía que me ha dejado sola.

A vos, que me causas este dolor interminable,
quiero que mis ojos se conviertan en tu pensamiento recurrente. 
Para que veas los jirones de mi alma reflejándose en tu mente.

A vos que me golpeas mientras estoy  desprevenida,
voy a transmutar mi energía para que puedas sentirla
Par que el dolor  que hay en mi pecho se transfiera hasta tu piel
Y entonces, podrás palpar el ardor de mis heridas, 
Y entonces, podrás sentir el fuego quemando cada espacio de mi piel

                                        EMMA IGNAC



No hay comentarios:

Publicar un comentario